Cómo la CURP llevó a la Administración Pública Mexicana al futuro

La Clave Única de Registro de Población CURP fue el ensayo tecnológico que promovió el desarrollo dentro de la Administración Pública mexicana. Su puesta en marcha hace más de 20 años significó la prueba en la cual se definiría la capacidad de los gobiernos para asumir una responsabilidad de tal magnitud y, a través de la experimentación, corregir las fallas que la práctica se encargó de sacar a relucir.

De cómo la Clave Única de Registro de Población llevó a la Administración Pública Mexicana al futuro

Objetivo específico del CURP

El objetivo del CURP es posicionarse como un sistema en principio perfilado hacia la unificación de toda la información en una sola plataforma y eliminar los cuantiosos códigos, claves y números que da la Administración Pública a través de sus diversos organismos para operar en cada ámbito por separado. Esta misión, convierte al CURP en un instrumento innovador, y lo fue desde sus comienzos. El reto estaba en llevarlo a la cotidianidad sin que la intervención humana desviara su cometido.

México es ejemplo para otras naciones porque los recientes gobernantes dentro de su historia contemporánea se han tomado en serio la necesidad de mejorar la Administración Pública. Es por ello que han dedicado recursos y esfuerzos en educar al funcionario público en una cultura de servicio, de modo que su prioridad sea el ciudadano y su objetivo más alto, simplificarle el trámite administrativo.

Por su parte, el CURP terminó de apuntalar al país como vanguardista en cuestión de Administración Pública eficiente, ya por la modernización que supuso la utilización de un sistema como este, ya por la promesa de unificar la información de los organismos públicos. El principio de celeridad para dar respuesta a los usuarios se ha visto por fin reivindicado en los últimos años con la realización de gestiones públicas a través del CURP. La incorporación gradual de esta clave a la mayoría de los documentos y trámites públicos, así como su verificación automatizada por medio de módulos de almacenamiento de respuesta rápida (códigos QR), diseñados en una plataforma de bajo riesgo de vulnerabilidad, han cambiado radicalmente las formalidades y solicitudes ante instancias públicas. Se redujeron considerablemente los tiempos de respuesta de los organismos y se llevó la tecnología a lugares donde por otros medios no fue posible.

Claro que toda esta maravilla no es gratis. El mantenimiento de esta plataforma es costoso. La base de datos opera bien, pero un error humano o mal manejo puede crear vulnerabilidades en el sistema que, de no ser corregidas a tiempo, pueden resultar en pérdidas de información.

Los detractores dicen que el CURP se encuentra sumergido en muchos escándalos de duplicidad de asignación de claves, excedentes de claves asignadas a personas que ni siquiera sabían que las tenían y cosas así. Estos casos pueden deberse a un mal manejo del sistema: si la captura de la información se realizó sin un documento de identidad confiable con el cual hacer soporte, o un mal ingreso de datos, o simple corrupción. Para ello lo mejor es depurar la base (lo cual sería también costoso, amén de llevar tiempo) porque el sistema sí funciona, sólo que no ha sido utilizado correctamente. Es allí donde radica lo mencionado anteriormente acerca del reto de los gobiernos para asumir una responsabilidad de esa magnitud: estaban los mexicanos preparados para asumir el CURP? Porque independientemente de cómo ha sido la práctica, la herramienta como tal es un gran adelanto hacia el futuro de las instancias públicas y las gestiones y trámites civiles.

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